lunes, 19 de enero de 2015

Tokio Blues, de Haruki Murakami


Da la casualidad de que hoy, supuestamente el día más triste del año (el blue Monday), me toca reseñar la novela de un autor que tanto identifico con los días de apatía pero también de reflexión sin los que, a pesar de todo, la vida no podría continuar.

Llevaba ya un tiempo queriendo volver a Murakami. Hace años que leí Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y, en aquella ocasión, como en esta, he experimentado esa sensación de adicción al universo que crea el escritor japonés para los lectores.

Y digo adicción porque Murakami es el rey de la melancolía pero tratada de una forma tan sutil, tan fina, tan ligera que te va enredando en la psicología de los personajes y no tienes más remedio que divagar sobre tu existencia a la vez que divagan los personajes que él ha creado para ti, para que te conozcas mejor a partir de ellos.

Tokio Blues es una novela que comienza con el recuerdo que provoca en el protagonista, Toru Watanabe, la canción Norwegian Wood de The Beatles. Este desencadenante le traslada (a él, y también a nosotros) dos décadas atrás, a los años de adolescencia en los que sufre por la sombra de un amor imposible.

Además de los protagonistas con nombre propio de la novela, todos con alguna “tara” emocional, los actores principales de Tokio Blues son la soledad, el alcohol, el sexo y el suicidio. Pero, ojo, que estos términos no te echen atrás porque ellos llevarán a los personajes a un punto de inflexión que deja paso a otras voces más optimistas como el amor o la amistad.

En esta reseña no quiero desvelar mucho sobre el argumento porque creo que merece la pena ir disfrutando con cada momento, con cada personaje, con cada situación, con cada canción y con cada libro. Basta con saber que, a pesar de ser un libro “blue” (en el mundo anglosajón el azul denota tristeza), la búsqueda de la identidad y la felicidad está latente en cada página. Lejos de ser un libro triste o deprimente es una reflexión para los que se quedan y apuestan por la vida, a pesar de las dificultades; para los que creen en el amor y en la existencia.

Como lectora, desde luego, es un regalo disfrutar de una novela tan bien escrita, que te envuelve desde las primeras páginas, que no deseas terminar de leer a pesar de querer continuar avanzando en sus páginas. Además, nos acerca a la cultura japonesa aunque para comparar en condiciones tendré que leer algo de otro autor japonés.

Todos nosotros somos seres imperfectos que vivimos en un mundo imperfecto. Y no debemos vivir de una manera tan rígida, midiendo los ángulos con un transportador como si la vida fuera un depósito bancario. ¿No te parece?

El suicidio en Japón


Una de las impresiones con las que te quedas al terminar el libro de Murakami es que el suicidio es algo recurrente en Japón. Por eso, me puse a investigar por Internet y, efectivamente, la tasa de suicidios entre los japoneses es de las más altas del mundo. Las cifras varían dependiendo del organismo y sus parámetros de medición pero, consultando el último informe de la OCDE, situamos a Japón en el cuarto país que registra más suicidios por detrás de Corea, Hungría y Rusia. En el otro extremo, los que menos tasa contabilizan son Grecia, Turquía, México e Italia.

En Japón preocupan sobre todo los suicidios entre los jóvenes (en 2010 fueron más de un millar), situaciones que se reflejan bien en la novela de Murakami (aunque el libro se sitúa a finales de la década de los 60 y principios de los 70).

Sin embargo, para que no cunda el pánico, recojo aquí una mención a un artículo de japonismo.com en el que se desbaratan de alguna manera los mitos sobre el suicidio en Japón a través de cinco razones:

  1. Japón no es el país con mayor tasa de suicidios del mundo, como ya hemos comentado antes.
  2. Tokio no es la capital del suicidio en Japón. Según datos del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, la tasa de suicidios es más alta en zonas rurales que en prefecturas con grandes ciudades.
  3. Los suicidas arrollados por trenes no son mayoría sino que el método de suicidio más utilizado en Japón es el ahorcamiento.
  4. La tasa de suicidios, en contra de lo que parece sobre todo por la cobertura mediática, está descendiendo.
  5. Los japoneses no tienen razones diferentes para suicidarse. Los problemas de salud (47,7%) son la principal causa de suicidio, seguidos de los problemas económicos (23,8%), los problemas domésticos (12,2%), los problemas laborales (7,2%), los problemas amorosos (3,1%) y los problemas en la escuela (1,1%).


1 comentario:

  1. Buenas!! muy buena reseña!! la verdad es que a mi el libro me transmitió las mismas sensaciones! :)

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