viernes, 8 de enero de 2016

Un hijo, de Alejandro Palomas

Como no podía ser de otra forma, he comenzado mi año lector con el título más reciente de Alejandro Palomas, el autor que conquistó por completo mi corazón el año pasado con su novela Una madre, el número uno de mis libros favoritos de 2015.

En esta ocasión he leído Un hijo, un libro repleto de nuevo de sentimientos, de risas y de llantos. Pero, a pesar de las buenas críticas que había leído, de la recomendación de la compi del Club de Lectura que me lo prestó, y del buen sabor de boca que me dejó Una madre, no se han cumplido mis expectativas.

Guille es un niño introvertido que acaba de comenzar curso en un nuevo cole. Su madre es azafata y ha comenzado a trabajar lejos de él para una compañía aérea en Dubai. Su padre está en paro y ausente. Su única amiga se llama Nazia, una niña paquistaní que tendrá que casarse pronto en un matrimonio forzado. A Guille le encanta leer y, para su edad, podemos decir que es todo un intelectual. Está enamorado de Mary Poppins hasta tal punto que de mayor quiere ser ella. Sí, sí, quiere ser ella, no ser como ella.

Y es este detalle el que despierta cierto recelo en su profesora, Sonia, quien, después de advertir una serie de comportamientos extraños en el niño, decide pedir consentimiento al padre de Guille para que este visite a la orientadora del colegio, María. Sonia está convencida de que lo que ven de Guille es solo la punta del iceberg y que hay un gran bloque de hielo sumergido.

Y, así, entre los dibujos y las redacciones que Guille le entrega a María, la preparación de la función de fin de curso, las anécdotas con Nazia y el comportamiento del padre de su padre, se va tejiendo una trama que adquiere sentido casi al final del libro. No desvelo nada para que podáis leerlo por vosotros mismos, pero la historia es muy triste aunque optimista a la vez.

Desde luego, la narración es exquisita y el autor tiene la capacidad de escribir para que empatices con los personajes, para que sientas lo que ellos sienten, para meterte en la historia. Sin embargo, creo que hay algunos elementos forzados, sobre todo con la historia de Mary Poppins, y la escena final que, por muy tierna que me parezca, no me cuadra demasiado con la personalidad de un niño introvertido y de un padre que lleva ausente meses y que despierta de repente.

Después de leer Una madre, que me emocionó hasta hacerme llorar, que me convirtió en un personaje más, con la que me identifiqué hasta mimetizarme, Un hijo no ha logrado llegarme tan dentro. Puede que mis expectativas fueran demasiado altas. Y puede también que no haya logrado sentir a Guille como una personita real sino más bien como un niño de cuento. Además, puede que haya hecho una relación entre los títulos de ambos libros que no tienen que ver.

Matrimonios forzados


Uno de los temas que más me conmociona del libro y del que creo que si fuera orientadora me hubiera encargado más, es el del matrimonio forzado de Nazia, la amiga paquistaní de Guille.
Nazia, de 9 años, vive y estudia en España, donde sus padres regentan un supermercado. Pero pronto tendrá que regresar a Paquistán para casarse en contra de su voluntad con un primo suyo muchos años mayor que ella, dueño de una fábrica, es decir, con posibilidades económicas.

Esta tragedia se da con mucha frecuencia, por desgracia. Según una noticia de El periódico, en todo el mundo cada año unos 14 millones de niñas son obligadas a formar un matrimonio forzado. En España, con la última reforma del Código Penal, se tipifica ya el matrimonio forzado en el artículo 172 bis, que dice así:
  1. El que con intimidación grave o violencia compeliere a otra persona a contraer matrimonio será castigado con una pena de prisión de seis meses a tres años y seis meses o con multa de doce a veinticuatro meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados.
  2. La misma pena se impondrá a quien, con la finalidad de cometer los hechos a que se refiere el apartado anterior, utilice violencia, intimidación grave o engaño para forzar a otro a abandonar el territorio español o a no regresar al mismo.
  3. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando la víctima fuera menor de edad.
Además, he encontrado una noticia de apenas unos días en la que se cuenta que los Mossos d’Esquadra abortaron hasta cuatro matrimonios forzados de menores inmigrantes durante el año pasado en las comarcas de Girona. Ojalá este tipo de casos que maltratan la libertad de las mujeres, se vea cada vez más alejado de su realidad.

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