jueves, 14 de abril de 2016

Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre, de Belén Barroso

El libro del que os hablo en esta reseña lo encontré pululando por la red la temporada pasada. Por supuesto que me llamó mucho la atención no solo el título, que ya de por sí da mucho juego, sino también su portada. ¿No estáis de acuerdo? El caso es que el destino quiso que lo volviera a encontrar en la lista del reto de Mónica Serendipia de este año y yo lo incluí entre mis elegidos.

Se trata de un libro de enredos y amores al más puro estilo de Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, aderezada con un tono cómico que te sonsaca sonrisas, risas y carcajadas a partes iguales. Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre, de Belén Barroso, es una caricatura escrita de la sociedad inglesa de la época con sus ladies, sus lords, la actividad social, los bailes, el servicio, las mansiones, los cotilleos, la campiña… y los amoríos.

La protagonista de esta novela relata por correspondencia a su amiga Edwina cómo es su vida en la casa familiar tras su paso por el internado de señoritas. Básicamente, sus días trascurren entre actos sociales, visitas de cortesía, elecciones de vestidos y sombreros y la búsqueda de marido, ya que, a sus 19 años, si no se da mucha prisa, pronto tendrá que hacer votos para monja.

Pero ya sabéis y, si no, leed el libro, que el cortejo de antaño poco se parece al de ahora. ¿Quién dijo que el amor fuera importante? Las posesiones, la dote y el nivel social son las características básicas de un buen marido. Así que nuestra protagonista se pasa la novela de enredo en enredo lidiando con pretendientes a cada cual más peculiar, con una familia un tanto dispersa, un vecindario de lo más cotilla y unas amienemigas bastante graciosas.

Visto así pareciera que la cosa haya cambiado tanto pero si todo esto lo trasladamos al principio del siglo XIX, lo aliñaremos con unas pautas sociales estrictas, ridículas en muchas ocasiones, con las que nos divertiremos mucho gracias a que la autora del libro se encarga de darle ese toque de sátira que, como os decía, os hará mantener la sonrisa durante toda la lectura.

El carnet de baile


Lo cierto es que he leído poca novela de este género (aunque ahora me pica el gusanillo) y una cosa que me llamó mucho la atención es el tema del carnet de baile. Mirando por Internet, encontré una página sobre novela romántica en la que se abordaba el tema de los bailes en la época de la Regencia (principios del siglo XIX) y, en un apartadito se habla del carnet.

Pues bien, explica que “un carnet de baile era un folleto con una cubierta decorada en el que se enumeraban los diferentes bailes que fuera a haber durante la velada, además de los títulos y los compositores, y donde se apuntaba el nombre del caballero con quien la dama los bailaría. Solía tener una presentación en la que indicaba la organización patrocinadora del evento. Generalmente constaba de un lapicero y una cuerda decorativa por medio de la cual se podría unir a la muñeca de la dama o al vestido de fiesta”.

¿Cómo os quedáis?


6 comentarios:

  1. Parece un buen libro, con algo de humor y diferente.
    Un beso y gracias por la reseña.

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    1. Exacto Espe, tiene esas dos características. Es diferente precisamente por la visión de parodia que se le al tema de los libros de este tipo. Se lee rápido y te ríes. Una buena combinación.

      Un beso.

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  2. Lo tengo empezado, pero lo estoy alternando con varias lecturas al tiempo y no avanzo todo lo que quisiera. Pero como bien dices, de lo que llevo leído precisamente es el tono sarcástico sobre las novelas de Regencia lo que lo hace diferente. A ver cuando le puedo dar el empujón definitivo.

    ¡Besote!
    MH

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    1. Ánimo, que en la segunda parte los líos se ponen interesantes y se lee rápido!

      Un beso!

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  3. ¡¡Gracias por la reseña!! Eres muy amable con Edwina, bueno, con la amiga de Edwina y por ende con su agradecida autora.

    Me alegra que sigas Serendipia y sus retos, es un gran blog, y una gran autora.

    Y ahora... ¿no te mueres de ganas de tener un carnet de baile? No recuerdo, pero creo que en Museo del Romanticismo de Madrid hay alguno.

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    1. ¡Me encantaría tener uno! Además, en el próximo baile que organice, pienso intentar ponerlo de moda otra vez. Eso sí, no sé qué voy a hacer con las amigas que se entregan a esos bailes de ahora, tipo reggaeton. ¡Qué escándalo!

      Afectísimo saludo de tu cordial amiga, Yo ;)

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