viernes, 30 de septiembre de 2016

[5] El feel good me encuentra de nuevo, lectura top 10 y mientras que la música dure

¿No os ha pasado nunca que cuando aprendes un término nuevo lo ves después por todos lados? No sé exactamente la razón de este fenómeno, aunque probablemente sea porque desde ese momento eres consciente de que “eso” existe. Con lo cual, el verdadero “clic” está en el momento en que descubrimos que esa palabra, expresión, o lo que sea, nos interesa.

Como ya os comenté la semana pasada, yo hallé el término feel good hace apenas un par de semanas después de algún tiempo sabiendo que algunas de mis novelas favoritas tenían cosas en común que no me encajaban en ningún género en particular.

Después de este descubrimiento, hice una lista con novelas que encontré clasificadas como feel good y comencé a leer. Me decidí primero por La librería de los finales felices, de Katarina Bivald, un libro del que, por cierto, estoy sacando muchísimas recomendaciones interesantes. Y, fijaos como es la cosa que, cuando iba por la mitad de la novela, más o menos, me encontré esto:

“La gente solía pensar que las novelas feel good eran historias felices y banales, pero una auténtica feel good no se merecía ese nombre si no contaba con un par de asesinatos, accidentes, catástrofes y fallecimientos […] De lo que se trataba era de que no terminaran mal. Eran libros que uno acaba con una sonrisa, libros que hacían pensar que el mundo estaba un poco más loco, raro y bonito cuando levantaba la mirada de sus páginas”.

Casualidad o no, me topé con una nueva definición de novela feel good que no esperaba y que ahonda un poco más en alguna de las características del género: en los libros feel good también pasan cosas malas. Por ejemplo, entre las que yo os recomiendo en el blog hay personajes que sufren enfermedades duras, otros pierden familiares o amigos, algunos sufren separaciones o incluso hay quienes experimentan crisis de identidad. Pero en todos esos libros, sin excepción, el personaje trabaja tanto para salir adelante que la historia siempre termina bien.

Mi inmersión en el género también me ha llevado a leer esta semana una de los libros que va directo a mi top 10 de este año: El noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez, una novela entrañable en la que hay elementos dramáticos, por supuesto. En este caso, Kate, la chica del pelo esponjoso, las bufandas largas de colores y los zapatos de bruja buena, tiene que deshacerse del caparazón que la envuelve para protegerse de un jefe déspota, un trabajo mecánico, una familia que la ignora y un corazón dolorido que no le permite disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.

Lo bonito de esta novela y de las demás del género, o por lo menos lo que más me gusta a mí, es que vas viendo la evolución del personaje, progresivamente: sus dudas, sus problemas, sus esfuerzos, sus decisiones,… Y, al final, nos encontramos con alguien que ha comprendido la situación, que ha evolucionado y que ha mejorado su versión. Fijaos que no me refiero a “persona nueva” porque eso implicaría que se obvia el proceso de aprendizaje por el que pasa, que en realidad es lo más importante.

Entrevista a Mónica Serendipia


Para la semana que viene tengo más feel good porque os adelanto que me puse en contacto con Mónica Gutiérrez (Serendipia) para saber si ella me respondería a unas preguntas acerca de El noviembre de Kate y de las novelas feel good y me dijo que ¡por supuesto! Así que comenzaré octubre publicando esta entrevista en la que, de nuevo aprenderemos muchas cosas sobre el género feel good.

Un adelanto: ¿Sabíais que los años dorados de la literatura feel good fueron durante la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la II Guerra Mundial? Para contrarrestar la angustia del día a día de la población civil, para ofrecer a los lectores cansados y a menudo asustados, un rato de evasión y entretenimiento con un libro en las manos empezaron a publicarse una serie de novelas de ficción que descartaban el realismo y la gravedad.

#ColectivoDetroit


Esta semana he participado en mi segundo reto del #ColectivoDetroit, que consistía en escribir algo mientras durara la música de entre cuatro canciones escogidas por mí. Al terminar la lista de reproducción, se acababa el tiempo de escritura. Y esto es lo que me quedó: una declaración sin respuesta…

#Leyendo


Esta semana, como ya os he dicho, terminé El noviembre de Kate y ahora estoy rematando también La librería de los finales felices. Todavía no sé por dónde voy a tirar después, así que la semana que viene os contaré… Lo que sí os puedo decir es que en La librería de los finales felices estoy encontrando muchas recomendaciones y tengo ganas de leer algo de Moa Martisson. ¿Os suena?

PD


Me gustaría introducirme en el mundo editorial primero como lectora profesional. ¿Alguien que pueda asesorarme en el tema? Mil gracias.


2 comentarios:

  1. Sobre lo que preguntas de ser lectora editorial (que yo creo que nos encantaría a todos, la verdad, a mí la primera), imagino que tiene que ser complicado meter la cabeza, pero por si acaso te paso este link de este booktuber que es lector editorial y explica un poco cómo va la cosa. A ver si te sirve de algo y tienes suerte.

    ¡Besote!
    MH

    https://www.youtube.com/watch?v=fUSf5UxkNXk

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    1. ¡Mil gracias por el link! He estado viendo el vídeo y me ha aclarado varias dudas. Ya suponía que necesitas años de experiencia, así que seguiremos haciendo camino hasta que surja la oportunidad.

      ¡Un beso!

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