miércoles, 5 de octubre de 2016

La librería de los finales felices, de Katarina Bivald

Ya os he venido hablando en estos últimos tiempos acerca de mi descubrimiento del género feel good como tal. Desde luego que había leído novelas de este tipo, pero no había acabado de clasificarlas hasta que un buen día de hace unas semanas lo descubrí por casualidad. Después de esto, intenté hacer una lista de novelas feel good que tenía ganas de leer y empecé por la que os voy a reseñar hoy, La librería de los finales felices, de Katarina Bivald.

El año pasado más o menos por estas fechas leí una feel good con un título parecido, La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee. Creo que en casi todas las novelas de este género que he leído los libros en particular y las librerías en general son un personaje más, como lo son los escenarios en los que se desarrolla la acción.

Si hay algo que me ha gustado de este libro es la cantidad de recomendaciones interesantes que aporta (a veces hay que tener cuidado porque desgracia algún que otro argumento), sobre todo de literatura norteamericana. Por ejemplo, me he apuntado en los pendientes libros de Moa Martisson o Joyce Carol Oates.

 Y, fijaos como es la cosa que, cuando iba por la mitad de la novela, más o menos, me encontré esto: “La gente solía pensar que las novelas feel good eran historias felices y banales, pero una auténtica feel good no se merecía ese nombre si no contaba con un par de asesinatos, accidentes, catástrofes y fallecimientos […] De lo que se trataba era de que no terminaran mal. Eran libros que uno acaba con una sonrisa, libros que hacían pensar que el mundo estaba un poco más loco, raro y bonito cuando levantaba la mirada de sus páginas”.

Y, efectivamente, tal como os comentaba en la newsletter de la semana pasada, entre las feel good que yo os recomiendo en el blog hay personajes que sufren enfermedades duras, otros pierden familiares o amigos, algunos sufren separaciones o incluso hay quienes experimentan crisis de identidad. Pero en todos esos libros, sin excepción, el personaje trabaja tanto para salir adelante que la historia siempre termina bien.

Por ese lado (el de la metaliteratura, por así decirlo), La librería de los finales felices ha sido una lectura de la que he sacado bastante provecho. Sin embargo, a pesar de que existen pasajes estupendos, se me ha hecho un poco larga. Veamos.

Sara Lindqvist es una chica sueca que vive de forma solitaria entre sus libros. La pérdida de su trabajo en una librería coincide con la invitación de su amiga Amy Harris, con la que se cartea e intercambia libros, para que la visite en Broken Wheel, un pequeño pueblo de Iowa, en Estados Unidos.

Sin embargo, el viaje que Sara había planeado se trastoca cuando, al llegar a Broken Wheel descubre que Amy, que es una anciana, acaba de morir. A partir de ese momento, Sara, que es bastante solitaria, tendrá que aprender a sentirse querida por los habitantes  de este pueblo que, a pesar de ser extraños, se comportan de manera muy hospitalaria.

George, Jen, Caroline, John, Grace, Claire, Josh y Tom, entre otros, harán que Sara se sienta como en casa en un lugar perdido del mundo a muchos miles de kilómetros de su Suecia natal. Cada uno de ellos aportará su particular granito de arena para poner en marcha una especie librería en homenaje a Amy y a sus libros, gracias a la cual Sara empezará a sentirse parte del elenco de vecinos de Broken Wheel. Pero no solo eso, la librería también ayudará al pueblo y a sus habitantes a despertar, a sentirse importantes y a resolver problemas de carácter personal y colectivo.

El problema surge cuando Sara, que solo tiene un visado de turista para tres meses, se tiene que plantear la vuelta a Suecia. ¿Cómo se las apañarán para que pueda quedarse?

Suena interesante, ¿verdad? Lo es, además tiene rasgos típicos de las novelas feel good que están muy bien desarrollados, como el escenario en el que sucede todo, Broken Wheel, un pueblo (inventado) de Iowa de la América profunda rodeada de maizales y en vías de quedarse desierto por las migraciones interiores a las ciudades. La presentación coral de personajes también me ha entusiasmado porque cuadra perfectamente con el ambiente y con la sensación de unidad que transmite el libro.

Entonces, ¿por qué digo que se ha hecho un poco larga? Sobre todo en el último tercio de la novela se desarrollan tramas de personajes secundarios (por ejemplo, la de Caroline) que creo que se desvían de la trama principal sin llegar a aportar demasiado. Si la autora se hubiese centrado más en la historia de Sara y desarrollado menos las de los otros personajes, el libro hubiera quedado más ligero y dinámico.

Aun así, si te gusta el género feel good, es una novela que puedes incluir en tu lista, y de la que puedes disfrutar por cosas como el ambiente, la presentación coral de los personajes o la metaliteratura que vas a encontrar entre sus páginas.

Reflexión acerca de los clásicos como obligación


Quería dejaros una reflexión del libro que me ha parecido súper interesante y con la que no puedo estar más de acuerdo. Es esta:
“Pero no me parece que la justicia sea el principal argumento contra las listas de clásicos. O bueno, en cierto modo sí que es una cuestión de justicia, pero no contra los que no aparecen en las listas. No, los que a mí me despiertan compasión son, precisamente, los que consiguen meterse en ellas […] Los críticos y planes de estudios deberían rendir cuentas de cómo consiguen que los chavales vean una historia de rebelión, aventura y chulería (Huckleberry Finn) como una obligación y deberes para la escuela”.


2 comentarios:

  1. ¡Hola! No sabía de la existencia de las novelas feel-good, pero esta la apunto en mi whis-list. La trama que plantea me ha dejado con ganas de saber más y además, como soy muy reflexiva pues una novela con planteamientos sobre la literatura nunca viene mal.
    ¡Un beso, te veo en mi blog!

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    1. Yo también conocí el género como tal hace poco, a pesar de que llevo mucho tiempo leyendo este tipo de libros. Si te ha gustado este, apúntate también "La librería de llas nuevas oportunidades", de Anjali Bernajee, y "El noviembre de Kate", de Mónica Gutiérrez. Ambas son novelas feel good con las que he disfrutado mucho.

      Te sigo en el blog. ¡Gracias por comentar!

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