miércoles, 26 de octubre de 2016

Ser feliz en Alaska, de Rafael Santandreu

Todos los años intercalo en mis lecturas algún que otro libro de psicología. Me gusta conocer cómo funciona la mente humana y, sobre todo, me encanta avanzar en mi vida interior (para los que estéis interesados en ello, tenéis que echar un vistazo a esto).

El caso es que este 2016 uno de mis psicólogos favoritos, Rafael Santandreu, ha sacado nuevo libro con el sugerente título de Ser feliz en Alaska. Como os podéis imaginar, este manual, como podemos llamarlo, insiste en la capacidad de todos los seres humanos de ser felices en cualquier momento y circunstancia.

Ya leí en 2015 otra de sus obras, Las gafas de la felicidad, y en 2014, El arte de no amargarse la vida. En realidad, no se trata de libros de autoayuda, sino más bien de autoconocimiento personal, es más, me da la impresión de que muchas veces ya he reflexionado sobre muchos de los temas que él propone pero, simplemente, después los echo en el olvido.

Ser feliz en Alaska viene a reforzar los mensajes que Santandreu ya nos transmitió en sus manuales anteriores: podemos ser felices en cualquier circunstancia y lo único que necesitamos de verdad es la comida y la bebida del día.

En Las gafas de la felicidad ya insistía en que muchos de los problemas que tenemos no son tal, que nos hemos acostumbrado a lo que él denomina terribilitis, y que necesitamos aprender a desdramatizar las situaciones y a pensar que, a pesar de todo, en cualquier situación podríamos ser felices y hacer algo bonito por nosotros y por los demás.

En este nuevo libro, lo que propone Santandreu es que las personas emocionalmente fuertes lo son porque han desarrollado una importante fortaleza emocional basada en tres pilares: orientarse hacia el interior (buscar el bienestar dentro de uno); aprender a andar ligeros (saber renunciar a todo); y apreciar lo que nos rodea (aprender a apasionarse por la vida). “Si llegamos a dominar estos tres pasos nos convertiremos en personas libres de neuras, muy fuertes y felices. La mejor versión de nosotros mismos”.

Con esta premisa, el resto del manual expone fábulas, ejemplos de personas excepcionales, casos de pacientes y suyos personales en los que, empleando las técnicas anteriores, se han solucionado asuntos de todo tipo. Algunas de sus premisas más concretas son:
  • Para hacerse fuerte hay que saber crear “paraísos” en los “vertederos”.
  • El ser humano puede transformar cualquier situación en aprendizaje y goce. El diálogo con uno mismo es la clave en ese proceso.
  • Concentrarse en las cosas pequeñas y en la belleza del entorno produce bienestar y nos sitúa en una lógica racional que implica quejarse poco  y ser feliz con poco.
  • La comodidad no da la felicidad.
  • El trabajo solo es una ocupación para entretenernos. Ningún empleo es realmente importante.
  • La humildad radical es la base del amor entre las personas.
  • La clave de una autoestima sólida es la humildad radical.
  • La ansiedad y la depresión se desvanecen cuando dejamos de tenerles miedo.
  • Las personas realmente inteligentes aceptan la imperfección del mundo.
Como ya os comenté en la reseña de Las gafas de la felicidad, los planteamientos que hace Rafael Santandreu pueden parecer extremos y difíciles de ejecutar. En realidad, muchos de ellos lo son desde nuestra perspectiva y, desde luego, el cambio de paradigma no es fácil. Él mismo llega a decir en una ocasión que “algunas personas pensarán que vivo en los mundos de yupi” pero a mí me gusta leer lo que tiene que decirme porque con ello voy alimentado mi crecimiento interior. Evidentemente no todo lo puedo poner el práctica porque quizá aún no estoy en ese punto o simplemente no comulgo con ello, pero estoy abierta a escuchar y a ver hasta dónde llego.

Afrontar la enfermedad y la muerte


Hay un capítulo en el libro que para mí fue muy esclarecedor que hace referencia a la enfermedad y a la muerte. En él se plantea que, en nuestra sociedad actual, consideramos la muerte como algo malo pero que solo hay que cambiar la perspectiva para verlo de otra manera. Por ejemplo: centrarse en el presente aleja el temor a la muerte y la enfermedad o ver la muerte desde una punto de vista ecológico.

Hay incluso un gráfico en el que plantea que quien más disfruta, lleva una vida gozosa y más pasión por el presente, siente menos temor ante la muerte y que este va en aumento cuanto menos se disfruta de la vida, más quejas emitimos y mostramos menos pasión.

Para Santandreu, la enfermedad es una aventura vital más y pensar que moriremos pronto es un activador del carpe diem.

Os dejo un vídeo en el que el autor habla sobre la naturalidad de la muerte y cómo afrontar este tipo de duelos.


1 comentario:

  1. Hola,

    muy interesante el artículo. Me gusta también mucho la psicología que promueve Rafael Santrandreu. Tanto que de vez en cuando hago vídeos sobre él. Este es el último:

    https://www.youtube.com/watch?v=Qn9NOYdJLTQ

    Espero que te guste y sea de utilidad para tus lectores también.

    Saludos

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