miércoles, 2 de noviembre de 2016

La magia del orden, de Marie Kondo

He de reconocer que soy una persona bastante ordenada. En mi casa cada objeto tiene un sitio propio y pocas veces hay desorden. Me gusta verlo todo recogido, me da paz. Algunas personas piensan que esta filosofía de vida me da trabajo extra que no merece la pena pero están equivocados: a mí el orden me hace feliz y ver las cosas desparramadas por ahí, me agobia. Además, como todo tiene su lugar, apenas me lleva tiempo de más.

Hace ya tiempo que conocía el método Konmari. Lo descubrí gracias a unas de mis blogueras favoritas, Gemma, de Wasel Wasel. Ella resumía en una entrada de su blog cuáles eran las premisas de este método de organización y, en un post posterior, sus primeras impresiones  después de ordenar con este método en el que le daba un sí rotundo.

En aquel momento, mi interés por este tema se quedó ahí pero hace unas semanas el libro La magia del orden, de Marie Kondo, volvió a mí tras leer un artículo en un periódico. Me quedaban unas páginas para terminar Ser feliz en Alaska, de Rafael Santandreu, un libro en el que el autor aboga por la felicidad en casi cualquier circunstancia, y me apetecía seguir profundizando en el autoconocimiento personal.

¿Y qué tiene que ver el autoconocimiento con un libro de organización? Yo tampoco lo hubiera adivinado con facilidad antes de leer La magia del orden pero hubo una cosa que me resultó curiosa de la portada del libro, el subtítulo: “Herramientas para ordenar tu casa y tu vida”.

Me resultó curiosa la asociación de ordenar casa y vida y quise comprender mejor cuál era el punto en común. Básicamente, el método Konmari consiste en ordenar tu casa de tal manera que solo te quedes con los objetos que te dan alegría, con los que te sientes bien. Pero, para llegar a este punto, tienes que coger con tus manos cada objeto que posees y evaluar qué sientes. Si te da alegría, consérvalo, aunque sea una excentricidad. Si dudas, quizá sea el momento de darle las gracias y dejarlo ir. Y, si definitivamente no sientes alegría alguna, deséchalo.

De esta manera, en tu casa solo tendrás cosas que te inspiren alegría y disfrutarás de ellas con mayor plenitud. Además, te darás cuenta de que necesitas pocas cosas para vivir y ser feliz y, por esta razón, te sentirás más liberado. Marie Kondo da ejemplos de clientes que, una vez que terminaron de organizar su casa, lograron hacer un cambio profundo en sus vidas. Al fin y al cabo, dice que si tu casa está desordenada puede que haya un problema de fondo. Cuando acabas de ordenar sientes que has recuperado ciertas parcelas de tu vida o, simplemente, tiempo para hacer cosas que deseabas hacer desde hace tiempo.

Lo que más me sorprendió del libro fue la manera en que Marie Kondo trata a sus objetos. Personifica las cosas hasta el punto de que les da las gracias por su labor y su función en su vida. Pero no solo eso. Cuando las almacena, lo hace de tal manera que su descanso sea el mejor posible. Por ejemplo, los calcetines. Cuando Marie Kondo dobla sus calcetines para guardarlos, no los hace una pelota, sino que tiene una técnica para que descansen bien doblados y se mantengan en posición vertical. Toda la ropa, excepto la que por su naturaleza ha de mantenerse colgada, tiene que guardarse en vertical.

Es posible que pienses que no te puedes deshacer de ciertas cosas como fotos, recuerdos familiares, cartas,… porque creas que te dan felicidad. Pero acumular cosas tampoco es la solución: hay que aprender a decirles adiós, a darles las gracias por haberte convertido en la persona que ahora eres y centrarte en el presente.

No te voy a decir que vaya a poner en marcha el método Konmari  al 100% porque, al fin y al cabo, creo que cada uno cogemos de las enseñanzas que recibimos del exterior lo que se adapta mejor a nosotros. Pero, yo que soy una persona bastante ordenada y nada consumista ni materialista, creo que he encontrado el procedimiento más efectivo para los bienes que poseo: quédate y compra aquello que te produzca alegría.

Esto puede ser una máxima extrapolada a toda tu vida: todo lo que no te haga sentir feliz, puedes darle las gracias sinceras y dejarlo ir. Esta es la enseñanza que he sacado yo del libro de Marie Kondo.

Cómo almacenar tu ropa según el Método Konmari

Hay muchos vídeos en Internet que aplican a la vida real el método Konmari. Para que os podáis hacer una idea de lo que contaba en la reseña acerca de los calcetines, aquí podéis ver un vídeo explicativo de cómo hace Marie Kondo para que descanse su ropa interior mientras que no la está utilizando.


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