martes, 7 de marzo de 2017

El gozo de escribir, de Natalie Goldberg

El gozo de escribir, de Natalie Goldberg, lo compré hace unos tres años cuando, pasando por una etapa difícil, necesitaba expresar todo lo que tenía dentro a través de la escritura. Ese momento pasó y, después de haber vomitado todo lo que tenía dentro en unos pocos relatos que escribí aquí y otros tantos que me guardo para mí, el libro quedó a la mitad. Y no porque no le hubiera sacado provecho. Al contrario. Las primeras páginas fueron tan esclarecedoras que no me hizo falta mucho más. Me dieron la clave de lo que necesitaba en ese momento: escribe, escribe, escribe, sin dejarle paso al censor, solo deja que las teclas (o el bolígrafo) fluyan. Y eso fue lo que hice.

Este pasado mes de febrero ya sabéis que leí dos de los libros que más me han marcado hasta el momento: Días de viaje, de Aniko Villalba y, sobre todo, Salvaje, de Cheryl Strayed. En ellos, además del relato del viaje, se dejan entrever las inquietudes escritoras de cada una de las autoras, y algo se me removió por dentro. Entonces, volví a mi estantería y allí estaba El gozo de escribir, con un marcapáginas verde que lleva mi nombre y que creí haber perdido, colocado unas hojas más allá de la mitad del libro diciéndome: aquí te quedaste hace tres años. Lo abrí, lo hojeé y ¡estaba lleno de notas y subrayado! Y sufrí un dèjá vu. Me hice con un lapicero y empecé de nuevo.

Este libro de Natalie Goldberg es una pequeña biblia para escritores, sobre todo para los más noveles como yo. Al leerlo sientes que todo aquel que se lo proponga puede escribir. No hay que temer a la hoja en blanco, solo piensa sobre qué quieres escribir y, si no sabes de qué, echa mano de cualquier cosa cotidiana. Cuando lo tengas, no dejes de mover tu muñeca. Escribe. Escribe. Escribe. Solo deja fluir a tu parte creativa. No hagas caso al crítico, al censor, a ese que te dice que eres un impostor. “Qué tontería, no se puede escribir algo así. ¿Tú, una escritora? ¿Pero quién te crees que eres?” Todavía no es su momento. Ya llegará. Tú solo escribe. Después, déjalo reposar. “El tiempo permite tomar distancias frente al trabajo de uno y adquirir mayor objetividad”.

En El gozo de escribir encontrarás inspiración, trucos, ejemplos y, lo que más me gusta, muchas reflexiones. La escritura de Natalie Goldberg está muy influenciada por el budismo y su forma de relacionar la vida interior y la espiritualidad con la escritura. Escribiendo estamos contribuyendo a conocernos a nosotros mismos. “Otra buena razón para releer nuestros cuadernos es que, de esta forma, podemos entender el funcionamiento de nuestra mente”. Conociéndonos por dentro, tenemos la oportunidad de entender quiénes somos y lo que hemos venido a hacer a este mundo.

Dice Goldberg: “Sé que trabajar con este cerebro cansado y rebelde es lo más profundo que viviré sobre esta tierra […] Por eso ser escritora es una experiencia muy profunda; la más profunda que conozco. Y pienso que si no es esto, entonces nada. Será mi modo de estar en el mundo durante el resto de mi existencia. Tengo que recordarlo, siempre”.

La influencia de la poesía es también un punto a favor de este libro. Está muy bien escrito y transmite sentimientos, tal y como ella misma enseña en el libro, a través de la cotidianeidad, de ejemplos que todos entendemos y que hacemos propios mediante nuestra experiencia.

Desde luego, leer este libro es una experiencia en sí misma. No solo aprenderás recursos de escritura sino que entenderás por qué te empeñas en hacer eso que crees que es lo tuyo a pesar de todo.Y te conocerás a ti mismo. “Si no tenéis miedo a equivocaros, lo conseguiréis”.

Tres tips para escribir bien


La buena escritura no tiene fórmula pero Natalie Goldberg propone tres sencillos pasos. Fundamentalmente, si queréis aprender a escribir bien, dice, tendréis que hacer tres cosas:

1. Leer bastante
2. Escuchar bien e intensamente
3. Escribir mucho.

Además, añade un bonus track: para escribir bien, también es importante no pensar demasiado. ¿Aún no estás convencido? No hace falta solo escribe, escribe, escribe.

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