Biblioterapia

Llevo tiempo sintiendo que los libros me sirven como terapia. De hecho, antes de descubrir la palabra "biblioterapia", a esto que sentía yo lo describía como “libroterapia” y lo definía como “la capacidad de los libros para el autoconocimiento y el crecimiento personal”.

Sin embargo, como ya me pasó con las novelas feel good, descubrí por sorpresa que ya existía un término correcto que definía esa acción de entenderme a mí misma a través de los libros: biblioterapia. Este término todavía es poco conocido aquí en España pero en otros sitios europeos es un viejo amigo.

Y, ¿en qué consiste, básicamente, la biblioterapia? 


Pues consiste en utilizar los libros como un modo de desarrollo y de crecimiento personal. Cada uno de ellos, bien elegidos, me sirve para profundizar y reflexionar acerca de varios aspectos de mi vida y entender, entenderme.

Este hecho ha dado como resultado que la etapa de mi vida en la que más he aprendido sobre mí y sobre el mundo que me rodea es aquella en la que la lectura ha jugado un papel importante dentro de mi vida diaria.

Es sabido que los libros tienen múltiples interpretaciones y que, igual que la belleza está en el ojo del que mira, el significado de un texto está en el corazón del que lo lee. Esto, unido a una buena elección en el momento y sitio oportunos, permite que lo que estamos leyendo adquiera todo el sentido dentro de nosotros. Encontramos la pieza del puzzle que buscamos.

¿Os ha pasado algo así alguna vez? A mí infinidad de veces en los últimos años. Los libros que están en mi top 10 han llegado tan alto porque tienen significado para mí en el momento de mi vida en el que los leo. Puede que no sean los más vendidos, ni los más sesudos, ni los más conocidos pero tienen sentido en mi contexto.

Por eso os decía hace unas semanas que mi lista de lecturas dice mucho de mí, más de lo que jamás podrá saber nadie. Increíble el poder de los libros, ¿verdad?

¿Qué libros me han influido a mí?


Los libros con los que haces biblioterapia dependen del momento personal en el que te encuentres. En los últimos años yo he vivido cambios en el seno de mi familia, he tenido que reinventarme a mí misma, eliminar viejos patrones y encontrar nuevos, crecer con mi pareja y buscar un hueco propio en el que sentirme identificada. Son muchas las lecturas que me han ayudado en este recorrido. Entre ellas están las siguientes:
  • Brooklyn Follies, de Paul Auster. Porque demuestra, a través de la experiencia vital de sus personajes, que es posible (¡qué digo posible, es obligatorio!) poner vida a los años, aunque sea en la última etapa vital.
  • Una madre, de Alejandro Palomas. Hablando con el autor en la Feria del Libro de Madrid de 2016 le dije: "Es imposible escribir sobre los sentimientos que he leído en tu libro sin haberlos vivido antes". En Una madre sentí con la familia de Amalia como si fuera la mía y, de hecho, pude hacer catarsis y comprender muchas de las cosas que habían pasado en mi propia familia en el último año.
  • Sostiene Pereira, de Antonio Tabucci. Este libro es con el que empecé, de nuevo, una relación estable y madura con la lectura. Y surgió hablando con unas compañeras en el trabajo. Y fue el que marcó un nuevo hito en mi vida. Por eso le tengo tanto cariño. Además, habla del periodismo en un momento difícil de la historia de Portugal. Y yo soy periodista y, aunque a veces reniegue, sé que, en el fondo, la profesión la llevo dentro.
  • Los interesantes, de Meg Wolitzer. Adoro esta novela porque analiza la manera en la que te planteas tu propia vida cuando tienes 15 años y cómo esas expectativas van transformándose conforme avanzan los años. Es la evolución de la vida tal cual, sin azúcar añadido: no serás lo que tenían proyectado tus padres para ti; ni siquiera serás lo que tú habías proyectado para ti, sino que tu camino se irá escribiendo conforme avances y dependerá de muchos factores.
  • Todas las familias son psicóticas, de Douglas Coupland. Si pensáis que vuestra familia es peculiar, tenéis razón, pero tenéis que leer las aventuras y desventuras de la familia Drummond para comprobar que donde lo hay malo lo hay peor. Si tienes problemas familiares, después de leer este libro, te parecerá que lo tuyo es un cuento de gatitos.
  • Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa. Mi profesión frustrada es la de maestra. Una decisión precipitada me llevó a estudiar periodismo y lo de enseñar me ha quedado como una espinita en el corazón. Por eso este libro me llegó tan adentro. Muchos de los valores relacionados con la educación de los que se hablan en las páginas de Historia de una maestra, son los míos propios.
  • Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes. Cuando leí esta novela quería que solo fuese para mí y que nadie más la leyese. Habla del amor, pero no del amor romántico, perfecto y con final feliz que nos intentan colar por todos lados. No. Habla del amor cotidiano y sencillo mezclado con las cosas de la vida. Habla de una relación forjada entre los hijos, el trabajo,  la familia, el día a día, las personalidades, la enfermedad, la incondicionalidad y la muerte.
  • Salvaje, de Cheryl Strayed. Este relato de un viaje salvaje y solitario por un camino inhóspito es de lo mejor que me ha pasado en los últimos tiempos. La fuerza de una mujer sola y perdida con ganas de encontrar el sentido a su vida me hace sentir el poder del ser humano frente a la adversidad y de que, a pesar del esfuerzo, el resultado final es muy grande.

#Reflexiones



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