14 de mayo de 2019

[16/2019] Volverás a Alaska, de Kristin Hannah

El año pasado leí una novela preciosa de Kristin Hannah, El baile de las luciérnagas, con un mensaje que difícilmente voy a olvidar nunca. Fue uno de esos libros de evolución de vida que tanto me gustan, al estilo de Los interesantes, de Meg Wolitzer, y Canciones de amor a quemarropa, de Nickolas Butler, con unos personajes y una narración envolventes.

Hace unas semanas, según mi método de elección de lecturas basado en "lo que el cuerpo me pida en el momento", sentí que sería buena idea volver a una novela de evolución, es decir, aquella en la que acompañamos a sus personajes, a lo largo de los años, en la vida misma. Y pensé que con Kristin Hannah y Volverás a Alaska lo tenía asegurado. Y así fue.

8 de mayo de 2019

Cinco libros con personajes de ficción que te encantaría conocer

Cuando nos acercamos a un libro nuevo, la historia que cuenta es fundamental para que nos quedemos en él. Por ejemplo, a mí me encanta el género feel good, novelas que en las que se respira positivismo, posibilidades, amor, amistad, familia y mucho bonitismo en general. Sé, por mis preferencias, que este tipo de lecturas son un acierto fijo.

Sin embargo, estoy convencida de que podría acercarme a casi cualquier libro, de cualquier temática, siempre y cuando hiciera buenas migas con el personaje. Porque, todos los sabemos, hay personajes que son historias en sí mismos y tienen personalidades tan fuertes que lo envuelven todo. Y, cuando eso ocurre, te quedas a vivir en su universo. Sea cual sea, esté donde esté. No quieres que termine nunca.

Hay un sinnúmero personajes de novelas que he leído a los que me encantaría conocer en carne y hueso. Les preguntaría, me pasaría horas hablando con ellos. Como son muchos, aquí he hecho una selección con cinco que me han parecido maravillosos en los últimos años. Espero que, si te animas a leer estos libros, los disfrutes tanto como yo.

6 de mayo de 2019

[15/2019] Qué hace la gente exitosa antes del desayuno, de Laura Vanderkam

En colaboración con Wear it slow


Mi despertador suele sonar alrededor de las 7:30. Por lo general, lo apago rápidamente y… lo confieso: me doy un rato más en la cama. Eso implica que todo lo que tengo en mente para ese día vaya con retraso desde primera hora; que tenga que correr más de la cuenta sin darle a cada actividad el tiempo que necesita; y que renuncie a cosas prescindibles en ese momento, pero que me gustaría hacer.

Puede que sepas a qué me estoy refiriendo: ejercicio, cuidado personal más allá de la ducha, desayuno pausado, meditación, escritura personal… En resumen, todas esas actividades que, como diría mi abuela, no piden pan, y que solemos dejar para cuando tengamos un tiempo que nunca llega.

Sin embargo, leyendo e informándome sobre el tema, llegué a esta afirmación que plantea la autora americana, Laura Vanderkam, en su superventas Qué hace la gente exitosa antes del desayuno: “Estoy firmemente convencida de que podemos construir vidas que deseamos con el tiempo que tenemos”.