jueves, 21 de marzo de 2019

Cynthia Bagué, sobre su año sin comprar ropa: "Después de ese tiempo sin someterte al juicio del espejo de una tienda, la autoestima está mucho más alta"

Este mes de marzo hará un año que no me paseo por tiendas, ni físicas ni virtuales, para comprar ropa. Lo último que me compré fue esto. Marzo de 2018. No fue algo premeditado, solo pasó y llegó un día en que me di cuenta de que llevaba meses sin comprarme nada. Y así, hasta hoy. No echo de menos nada, no tengo mono de ropa y me siento muy aliviada de no tener que ir de compras. Este invierno no he usado ni el 30% de la ropa que tengo en mi armario reducido y las únicas cosas que han entrado han sido algunas chaquetas que rescaté del armario de mi abuela, dos jerseys de un intercambio de ropa y un par de regalos (mallas y sudadera de deporte). Continuaré sin comprar nada hasta que lo necesite y, lo que sí tengo claro es que, cuando lo compre, tendrá que ser algo que me dé felicidad, como dice Marie Kondo, y que esté acorde con mis valores.

A este estado he llegado sin apenas esfuerzo, es más, con cierto alivio de no tener que someterme a las compras estandarizadas de cadenas de moda con las que no me identifico. Y, por supuesto, he llegado inspirada por chicas como Cynthia Bagué, bloguera de moda que en el año 2016 decidió que estaría un año sin comprar ropa.

Tuve la oportunidad de entrevistarla en agosto del año pasado para un proyecto que finalmente no cuajó, pero no quería perderme la oportunidad de compartir todo lo que hablamos en ese ratito que compartimos en el Museo del Romanticismo de Madrid en una conversación súper sincera sobre moda y la evolución natural de la vida.

Entrevista a Cynthia Bagué sobre su año sin comprar ropa: "Después de ese tiempo sin someterte al juicio del espejo de una tienda, la autoestima está mucho más alta"


Cynthia Bagué

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¿Por qué llega alguien a la conclusión de que no va a comprar ropa en un año?


Fue un cúmulo de cosas. Me quemo muy fácilmente de las cosas y estaba pasando por una época en la que estaba trabajando, tenía dinero y, como resultado, compraba bastante. He trabajado en revista de moda y en tienda de ropa. Estás todo el rato rodeada de ropa, compras ropa porque también tienes el descuento de empleado, etc. Entonces llegó a mí un artículo de una chica en EEUU y me pareció súper interesante. Pero fue como... "no lo puedo hacer". Se supone que los blogueros tienen que sacar cosas nuevas y las marcas dejarían de colaborar conmigo porque estoy promocionando lo contrario, que nadie consuma.

Pero el 1 de enero me levanté y dije que lo iba a hacer. Lo pensé un montón y luego tomé la decisión de golpe. Lo publiqué en el blog y pensé que si lo hacía público ya no me podía echar atrás. Lo publiqué el día 1 cuando me levanté y el día 6 o 7 de enero me llamó una chica que trabajaba en Telva, que le había parecido curiosa la historia, me entrevistaron e hicieron un artículo y esto sí que corrió como la pólvora.

Entonces, la decisión básicamente fue por probar algo nuevo y ver si era capaz. Fue un poco estar quemado y ver que me había estancado: "soy mayor, tengo dinero, me compro la ropa pero ya no me hago nada, ya no me compro nada de segunda mano,..." ya no me buscaba la vida y notaba que la creatividad se me iba apagando.

La reacción de tu padre: un estilista con blog de moda, ¿no es incongruente?


Mi padre veía mi blog como un medio para acabar trabajando en una revista o como estilista y él pensaba que era como tirar todo por la borda. Él lo veía así, y yo lo veía como que, como estilista, era mejor porque propones qué hacer con la ropa que ya tienes. Aparte a él la ropa de segunda mano no le gusta. Dice... "pero qué necesidad tienes". Tiene otra mentalidad pero cuando fue viendo que me entrevistaron para Telemadrid,… pensó que de ahí se podía sacar algo de trabajo.

¿Echas de menos a las marcas, ese estilo de vida?


Se echa de menos en el sentido de que era todo gratis, pero por lo demás no. Tampoco lo he pensado mucho. Echas de menos que te haya llegado un paquete. Si quitas la felicidad que te proporciona que te regalen algo, no lo echo de menos, salvo en el aspecto económico. Además, ves lo que hay detrás de las marcas.

¿Cómo te cambió el reto tu forma de ver la moda y la vida?


Antes, por ejemplo, mi instinto era que me gustaba algo y me lo compraba. Ahora piensas si lo tienes en casa, si se lo puedes pedir a alguien, aceptarte a ti misma… Una de las cosas que me di cuenta al hacer el reto es que había estado un año entero sin entrar en un probador y sin someterte al juicio de cada vez que te compras ropa y no tienes el típico cuerpo de la talla 36, es decir, de ponerte a juicio delante de un espejo. Llevaba un año sin hacer eso y tenía la autoestima mucho más alta. La primera vez que fui a comprarme ropa después del reto acabé tocada, al estar un año sin ponerte delante de un espejo de una tienda valorando la talla. Eso me ha cambiado mucho, de aceptarme a mí misma. Hay que cuidarse, pero si no entro en una 38 no pasa nada. Intento enfocarlo más a la salud. La autoestima te cambia un montón durante un año; no te traumatizas porque no entras en una 40 o en una 42.

Me ha cambiado también la manera de relacionarme con la moda, incluso como bloguera también te cambia. También te das cuenta de que el modelo influencers está basado en el consumo. Y tampoco me apetecía formar parte de eso.

De Carrie Bradshow a hoy, ¿qué ha cambiado?


He cambiado el estilo pero no la esencia de que me gustara ponerme cosas encima. Lo que me gustaba de ella es cómo se divertía con la moda. Tengo un estilo mucho más clásico del que tenía cuando empecé con el blog.

El reto te ha llevado a encontrar tu estilo. ¿Cómo has llegado al punto del estilo de hoy?


Sí me encontraba cómoda con el estilo que tenía cuando empecé con el reto, pero cuando te gusta la moda pruebas muchos estilos y estás constantemente recibiendo influencias, todo lo quieres probar y te pierdes entre tanta cosa. Al hilo de hacer tantas limpiezas de armarios al final te quedas con lo que más te representa y con lo que acaba siendo tu estilo y estás más cómoda.

¿Has probado el armario cápsula?


Lo he pensado, me parece una idea súper chula pero me gusta mucho la ropa y no sería capaz de estar siempre con la misma ropa. El armario cápsula que yo hago es que tengo un armario, y lo que me quepa en él (que tengo un armario muy pequeño) es lo que me voy a poner y, en el momento en que ya no quepa la ropa en el armario, hay algo que se tiene que ir fuera.

¿Qué alternativas hay a la compra de ropa nueva?


Coser, arreglar ropa, intercambiar la ropa, heredar la ropa de tu hermana, de tu padre,... hay muchas prendas a día de hoy que pueden ser unisex. Intercambiar, arreglar,… y luego cuando pude comprar, las tiendas de segunda mano y los mercadillos. Durante el reto era intercambiar, sobre todo y alguna herencia.

Aprender do it yourself, apreciar la ropa, ¿lo hemos perdido?


He leído un artículo que hablaba de que la segunda mano se volvía a poner de moda en España, pero al mismo tiempo ves que la inmensa mayoría de gente se compra cosas en tiendas fast fashion. Yo creo que la inmensa mayoría no tiene interiorizado, pero la clave es visibilizarlo más, que la gente vea que no hay ningún estigma en arreglar tu ropa. Cuanto más atrás vas en el tiempo es cuando más estilo tiene la gente y es cuando menos ropa tenían. Además, como nos compramos tantas cosas no le damos valor a nada.

¿Qué te ha llevado a dejar de consumir fast fashion?


El reto, lo que me cambió la mentalidad, luego leí que la industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta y puede llegar a ser la primera. Luego también documentales y darme cuenta de la doble moral de algunas marcas. Por ejemplo, marcas que tienen camisetas feministas y luego a sus trabajadoras las tratan mal. Es un cúmulo de ver cómo las cosas no encajaban y me estaban tomando el pelo como consumidora. Y, como el dinero es la manera de darle poder o voz a algo, pues no le voy a dar mi voz ni mi poder a esto.

Has dejado de pasear por centros comerciales…


No, porque me gusta entrar y ver las tendencias. También entro en la web y te das cuentas de que hay muchas cosas del style que son prendas que las tienes de segunda mano, o que las tienes en tu casa o que las tiene tu abuela. Es una manera de conocer las tendencias. Y también sacas muchas ideas para do it yourself.

¿Está reñido el experimento que has hecho con la moda?


Para nada, al revés. A través de ese experimento he vuelto a interesarme por la moda. Estaba súper desencantada con la moda de pensar que solo había un camino. Y a partir de esto me empecé a interesar mucho más por la moda. Y eso me ha llevado a redescubrir la historia de la moda. Desde hace un tiempo me interesa mucho este tema. A raíz de esto empiezas a leer y a reflexionar y para nada te aleja del mundo de la moda, al contrario, te desatonta. Si estás todo el rato comprando no te da tiempo a mucho más ni te planteas mucho más. La moda es mucho más que el fast fashion.

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martes, 19 de marzo de 2019

[09/2019] La felicidad después del orden, de Marie Kondo

Ahora que el método KonMari se ha puesto de moda por la serie sobre organización que emite Netflix, he vuelto a Marie Kondo, pero esta vez a su segundo libro, La felicidad después del orden. Hace un par de años reseñé su éxito mundial, La magia del orden, y, tras esta segunda lectura, he sacado dos conclusiones: la primera, que si has leído La magia del orden, no es necesario que leas La felicidad después del orden. En este último libro, se resume, en esencia, lo que ya enseñaba en el primero, salvo algunas puntualizaciones.

La segunda conclusión es que, aparte de aquello que saqué de provecho en La magia del orden, no he conectado mucho con esta segunda lectura. Lo más probable es que yo me encuentre en un momento de vida diferente y ese sea el motivo. Pero me explico un poco mejor.

Básicamente, el método Konmari consiste en ordenar tu casa de tal manera que solo te quedes con las cosas que te producen felicidad, aquellos con los que te sientes bien. Pero, para llegar a este punto, tienes que coger con tus manos cada objeto que posees y evaluar qué sientes. Si te da alegría, consérvalo, aunque sea una excentricidad. Si dudas, quizá sea el momento de darle las gracias y dejarlo ir. Y, si definitivamente no sientes alegría alguna, agradece su papel en tu vida y deséchalo. De esta manera, en tu casa solo tendrás cosas que te inspiren alegría y disfrutarás de ellas con mayor plenitud.

jueves, 14 de marzo de 2019

[13] Por dónde empezar en la literatura asiática

Este mes de marzo es el mes de la literatura asiática en los canales de Magrat Ajostiernos y he querido unirme leyendo un par de novelas y haciendo algunas reflexiones.

Empiezo por las reflexiones. Haciendo inventario de lo que he leído hasta el momento, la conclusión es que, sobre todo, mis estanterías están llenas de libros japoneses. Hubo un momento hace unos años en que me obsesioné por la literatura nipona y lo contaba aquí debido a que en ese momento empecé a leer mucho acerca de la muerte. Y, si hay una constante en los libros japoneses, esa es la muerte, aunque luego me di cuenta de que, a pesar de la apariencia pesimista, la búsqueda de la identidad y de la felicidad son temas recurrentes: lejos de ser textos tristes o deprimentes, arrojan reflexiones para los que se quedan y apuestan por la vida, a pesar de las dificultades. Son novelas escritas para los que creen en el amor, en la amistad y en la existencia en general.

Además de novelas japonesas, he tenido algún que otro contacto con la literatura china, india y afgana, en menor medida. Por ejemplo, he leído a Amy Tan (china), a Pearl S. Buck (china), a Anchee Min (china), a Khaled Hosseini (afgano) y a Anjali Bernajee (india). Lo que pasa es que todos los libros que he leído de ellos tienen algo en común: el autor refleja un fuerte apego al mundo occidental y, en especial, a los EEUU. Aún así, son lecturas en las que se puede conocer mucho más acerca de la cultura raíz del escritor y son fáciles de abordar.

Con todo esto, ¿por dónde podemos empezar si queremos acercarnos un poco a la literatura asiática? Aquí van mis recomendaciones.

miércoles, 13 de marzo de 2019

[08/2019] El club de la buena estrella, de Amy Tan

Este mes es el #marzoasiático de Magrat Ajostiernos, y me he querido sumar a la iniciativa porque, a pesar de que sí que me he acercado a este tipo de literatura, casi siempre ha sido a autores nipones.

Así que, en esta ocasión, he elegido un clásico como es El club de la buena estrella, de Amy Tan. Cierto que esta escritora no es china, sino americana, ya que nació en Oakland, pero es hija de inmigrantes chinos y esta novela trata un tema muy interesante: cómo viven los hijos de inmigrantes las raíces de sus ancestros. Pero es que, además, este libro analiza la relación entre madres e hijas, expectativas, sueños, realidades y cambios de generación.

La madre de Jing-Mei Woo acaba de fallecer y sus tías postizas (amigas de su madre, inmigrantes chinas en Estados Unidos) quieren que ella ocupe su puesto en el Club de la Buena Estrella, un encuentro que les sirve de excusa para reunirse y hablar de sus cosas. Aquí es donde Jing-Mei se entera de un secreto que desconoce de su madre y que le va a cambiar la perspectiva de la relación con ella, una vez fallecida, y también con sus raíces.

jueves, 7 de marzo de 2019

[07/2019] Libera tu magia, de Elisabeth Gilbert

Siempre he creído que podría dedicarme en la vida a escribir poemas y venderlos por las calles de Montmartre. Al fin y al cabo, me gusta escribir y me encanta Montmartre. Sería un buen plan si obviamos ciertas cosas de mi carácter que se resisten a llevarlo adelante. Por ejemplo, la incertidumbre me mata y también la sensación de impostora o de no considerarme realmente escritora (por no hablar de las cuestiones económicas).

Vivir de forma creativa, no es fácil. Es más, según Elisabeth Gilbert en su libro Libera tu magia (Big Magic en inglés) vivir de forma creativa es cosa de valientes y, si quieres ser creativo, lo primero que has de hacer es hueco al miedo (porque la incertidumbre, el síndrome del impostor, el tema del dinero o llama como quieras a aquello que te come por dentro,… todo es miedo).

Y, ¿cómo le hace uno hueco al miedo? Entendiendo que todo lo que te produce esa sensación es algo colateral asociado a la creatividad; y aprendiendo a desmontar y relativizar lo que te pasa por la cabeza. Esto es lo que dice Elisabeth Gilbert.