8 de mayo de 2019

Cinco libros con personajes de ficción que te encantaría conocer

Cuando nos acercamos a un libro nuevo, la historia que cuenta es fundamental para que nos quedemos en él. Por ejemplo, a mí me encanta el género feel good, novelas que en las que se respira positivismo, posibilidades, amor, amistad, familia y mucho bonitismo en general. Sé, por mis preferencias, que este tipo de lecturas son un acierto fijo.

Sin embargo, estoy convencida de que podría acercarme a casi cualquier libro, de cualquier temática, siempre y cuando hiciera buenas migas con el personaje. Porque, todos los sabemos, hay personajes que son historias en sí mismos y tienen personalidades tan fuertes que lo envuelven todo. Y, cuando eso ocurre, te quedas a vivir en su universo. Sea cual sea, esté donde esté. No quieres que termine nunca.

Hay un sinnúmero personajes de novelas que he leído a los que me encantaría conocer en carne y hueso. Les preguntaría, me pasaría horas hablando con ellos. Como son muchos, aquí he hecho una selección con cinco que me han parecido maravillosos en los últimos años. Espero que, si te animas a leer estos libros, los disfrutes tanto como yo.

Una madre, de Alejandro Palomas. Esta lista no podría empezar de otra manera. Ella, Amalia, la madre de esta novela de Alejandro Palomas, es EL PERSONAJE. Amalia es todas nuestras madres. Es nuestro Pepito Grillo, nuestro salvavidas, nuestro recurso, la que nos dio la vida, la que siente "eso" por la personita que ha nacido de su vientre. Amalia es una madre cualquiera, una heroína anónima de esas que levantan la vida y se la ponen de montera por sus hijos. Todo en esta novela, la risa (porque Amalia es un show y te mueres de la risa con ella), el llanto (porque lloras, vaya si lloras), el alivio del dolor,... todo lo he sentido de la mano de Amalia. Ella es despistada, ingenua, padece de verborrea y su risa es contagiosa. Es el pegamento que mantiene unido a la familia, es el pilar de todos y cada uno de ellos. Es el alma mater. Es MAMA. Desde su inocente punto de vista lucha por todos y cada uno de sus hijos y los mantiene a flote. ¿Acaso os suena?

Eleanor Oliphant está perfectamente, de Gail Honeyman. El personaje de Eleanor es uno de los que más he disfrutado en los últimos tiempos. Es diferente, franca, directa, no tiene apego a los convencionalismos sociales, pero sí que posee un sentido de los valores vitales muy fuerte. De ahí su riqueza y su forma de ser tan diferente a lo que estamos acostumbrados en la actualidad: sin dobles intenciones, sin postureo, sin maldad. Es un gusto leer una novela con un personaje auténtico y sincero, con unos diálogos y monólogos tan bien escritos y tan diferentes.

La reina de la casa, de Sophie Kinsella. Esta novela, que pertenece al género de las chic-lit, me recordó mucho a Bridget Jones, uno de mis personajes favoritos ever. Pero es que, además, encontrar a Samantha en este libro fue una tremenda sorpresa. Samantha Sweeting es una abogada de prestigio que trabaja en la City londinense. Están a punto de hacerla socia de su bufete cuando un golpe de ¿mala suerte? se cruza en el que se había convertido en su objetivo vital. Es entonces cuando se ve abocada a trabajar para una pareja de nuevos ricos a las afueras de Londres en un terreno un poco diferente al suyo: Samantha es la nueva asistenta de los Geiger aunque tiene un problema serio: ella no sabe limpiar, no sabe cocinar, no sabe planchar… En realidad no sabe nada sobre llevar una casa. Todo esto, como imaginaréis, da para unas cuantas risas, pero, además, permite acompañar a Samantha en su crecimiento personal.

Alguien, de Alice McDermott. La protagonista de la novela de McDermott se llama Marie y es una chica de raíces irlandesas que vive con sus padres y su hermano mayor en Brooklyn. El relato, contado en primera persona, lo hace Marie de anciana. Y, si habéis escuchado a una persona mayor hablar de su historia, os podéis hacer a la idea de que las cosas que cuenta son aquellas que le marcaron la existencia. Ningún asunto de Estado, de acuerdo, pero siempre cosas que nos definen como personas y gracias a las cuales podemos comprendernos en nuestro estado actual. La vida humilde y corriente del barrio de Brooklyn en el que vive y sus gentes se adueñan de su día a día, de sus pensamientos, de sus reflexiones, de su forma de afrontar la vida. A primera vista, parece que un personaje como este, no tiene mayor trascendencia, pero, ¿es posible que a una persona a la que no le pasan cosas extraordinarias en la vida pueda ser la protagonista de una novela? Esta novela demuestra que sí.

Todas las familias son psicóticas, de Douglas Coupland. El personaje de esta novela, en realidad, es ¡toda la familia! Cuando leí esta novela me enamoré de todos los personajes y de la historia llevada al extremo que cuenta. Si pensáis que vuestra familia es peculiar, tenéis razón, pero, tenéis que leer las aventuras y desventuras de la familia Drummond para comprobar que donde lo hay malo lo hay peor. Sarah Drummond es la mediana de los tres hijos de Janet y Ted Drummond. Ella trabaja para la NASA y va a participar en un lanzamiento al espacio y, para la ocasión, ha querido reunir a toda su familia para que la acompañe. Hasta ahí todo normal... hasta que empezamos a profundizar en las entrañas de todo el entramado familiar. Con este telón de fondo,  los Drummond van limando asperezas y resolviendo situaciones enquistadas, eso sí, algunos con más atino que otros.

Y, ¡hasta aquí! Además de los cinco anteriores, aquí puedes encontrar una amplia lista de libros por si necesitas inspiración. Y, porfa, si tienes alguna recomendación para mí, ¡déjamela en comentarios!

2 comentarios:

  1. Pues he leído "Eleanor Oliphant está perfectamente" y "Una madre", y no podría estar más de acuerdo contigo. Las protagonistas de estas dos novelas son de las que te dejan echándolas de menos cuando terminas la novela. Kinsella no me gusta, pero me han entrado muchas ganas de leer la de la família psicótica. Besos.

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    1. La familia psicótica es lo más. De mis libros preferidos. Creo que lo disfrutarías mucho, mucho. ¡Besos!

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